PURAS VIEJAS

Por Susana Medina

Imagino cómo debe de ser ser-hombre y de repente enterarte que vas a tener una bebé… peor aun, gemelas o trillizas. De pronto el estilo de vida de macho alfa se ve transformado en ropitas rosas, moños y princesas que montan ponis, recurriendo al lamentable cliché. Este año, lo mismo le sucedió a los recelosos melómanos masculinos (y femeninas también) con sutiles dejos de misoginia: de repente sus playlists y listas de mejores discos empezaron a llenarse de puras viejas.

En realidad ni me llena de orgullo, ni creo que debería ser tema de conversación… si muchos de los mejores álbumes del 2011 fueron compuestos por niñas, es sólo una coincidencia. Pero, qué afortunada coincidencia. A manera de recuento, ya que las listas de “los mejores estos” y “los mejores otros” ya saturaron mi buen gusto e imagino que también el suyo, quisiera compartirles el trabajo de unas cuantas féminas que aplastaron con sus botas o tacones de aguja la incredulidad de la crítica, los anticuados y otros despreciables. Seguramente ya las conocen, pero con la estruendosidad de un grupo de chicas en su girls night out… no está de más hablar de ellas.

La primera es PJ Harvey que este año regresó con el álbum Let England Shake, una crítica y despliegue del patriotismo más extraño, pero a la vez una prueba más de su invencible reinado. Si Polly Jean tuviera un castillo, sería de la piedra más sólida y estaría rodeado por un lago con cocodrilos y soldados arqueros que no hacen más que adorarla dispuestos a defenderla… aunque ella pueda sola.

La segunda, y mi favorita, es una chica británica de ascendencia italiana cuyo álbum debut se llama igual que ella: Anna Calvi. Si la estereotípica mujer ejecutiva de seguridad inquebrantable y actitud implacable sostuviera una guitarra y cantara con una potencia operística: el resultado sería esta mujer. Brian Eno, dijo que es lo mejor desde Patti Smith y es que entre la intensidad de cada track, Anna Calvi es un álbum cuyo virtuosismo es imposible derrocar.

Este proyecto tribal, esquizofrénico y multicolor, pertenece a una señorita llamada Merril Garbus que prefiere que le digan Tune-Yards. Este año nos abrumó con su segundo álbum de estudio w h o k i l l, en el cual tenemos los loops de tambores, los coros dignos de El Señor de las Moscas, pero también el llamado de un alegre saxofón.

Li Lykke Timotej Zachrisson, o mejor conocida como Lykke Li, es una señorita sueca que nos abordó hace tres años con un álbum debut bastante ñoño. Después de Youth Novels ha regresado con una madurez que por el tiempo es esperada… pero se ve que le han pasado más cosas. Wounded Rhymes es precisamente eso, una colección de canciones dolidas, románticas, pero con una potencia sexual que ha seducido hasta al más persignado

Lesley Feist regresó con una lección para los que hacemos lo que otros esperan de nosotros. Cualquiera podría asumir que tras el éxito  de canciones como “1,2,3,4” o “I Feel It All” y el sonido de su nuevo disco, la señorita se simplemente se sonrojó y decidió regresar a un caracol para lanzar un álbum más discreto. En realidad Metals es su mejor producción; en un retorno al folk, la canadiense entregó un álbum discretamente ceremonioso donde a veces su texturizada voz y una guitarra son suficientes, hasta que decide irrumpir con arreglos orquestales, coros, violines y trompetas.

Para convertirte en un fenómeno de Internet, antes tenías que ser un niño con sobre peso y caerte de un árbol, ahora necesitas parecer la versión moderna de Brigitte Bardot y cantar canciones súper románticas, repletas de referencias pop. El primer álbum en forma de Lana del Rey, estará disponible en 2012. Pero este año brotó como margarita con un EP (en realidad un sencillo con Labo A y Lado B, acompañado de un par de remixes), llamado Video Games. La producción es destacable, la astucia de las letras también. Todavía cuestionamos si su carrera seguirá rindiendo tracks tan adictivos como “Video Games” y “Blue Jeans”.

Susana Medina es editora del blog de tecnología Matuk.com y locutora de Ibero 90.9. Sus intereses son la pizza, los perros, la música indie y los videojuegos. Cuando no está en el tráfico o escribiendo sobre tecnología y música, o dibujando en sus libretas de hipster, Susana sufre las exigencias de una consentida pero carismática Golden Retriever llamada Lara.

 

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